El_calabacin

El origen del calabacín no se sabe con seguridad, se habla de Asia, América del Sur… pero lo que si se sabe es que se cultiva desde la antigüedad y en todas las regiones cálidas. En la actualidad, su consumo está muy extendido en todos los países del Mediterráneo, así como en Holanda y Norteamérica. Marruecos, Italia y España son los principales países productores debido a la facilidad con que florece y se desarrolla. Aunque se puede decir que prefiere los lugares soleados, aguanta temperaturas muy variadas.

Los calabacines pueden clasificarse en dos grupos en función de su color:

  • Calabacín tipo oscuro: su color es verde o negro y su forma cilíndrica. Incluye diferentes clases:

– Sofía: de color verde medio.
– Samara: de color negro brillante.

  • Calabacín tipo claro: los frutos son de color gris o gris verdoso. Dentro de esta variedad también existen distintos tipos:

– Grison: variedad de calabacín verde claro con puntos grises.
– Clarita: variedad de color verde muy claro.

Es una especie con muchas variedades pero el más común es alargado, verde por fuera y blanco por dentro, pero también los hay de piel amarilla, a rayas o jaspeada, casi siempre comestible. El calabacín es, en realidad, un tipo de calabaza, de la familia de las cucurbitáceas.

Por otra parte, también se categoriza según su forma:

Redondos: Tienen forma ovalada al mismo tiempo que aplanada. No son tan comercializados como la variedad más común.

Alargados: Son los que mayor tamaño pueden alcanzar, pudiendo variar su color de verde oscuro, blanco, amarillo o un verde muy clarito. Este tipo de calabacín pueden consumirse cuando aún son inmaduros, momento en el que están muy tiernos, o esperarse a que alcancen la madurez que es como se comercializan.

Achatados: Su propio nombre indica la forma que poseen, conociéndose también como calabacines de Jerusalén.

El calabacín es una hortaliza de verano y aunque se puede adquirir en cualquier estación del año los meses de julio y septiembre son en los cuales encontraremos los ejemplares más sabrosos. Generalmente se recolectan tiernos, sin haber alcanzado su tamaño definitivo.

Después de conocer un poquito más las características de esta hortaliza, sólo nos queda descubrir sus fantásticas propiedades. ¡Veámoslas!

– Está compuesto principalmente por agua (95%), seguido de una cantidad muy baja de hidratos de carbono y pequeñas cantidades de grasa y proteínas. Todo esto, unido a su aporte abundante de fibra, convierte al calabacín en un alimento de bajo aporte calórico, idóneo para incluir en la dieta de adelgazamiento.

– Contiene fibra soluble e insoluble, y te preguntarás ¿Qué diferencia hay? La fibra soluble es ideal para depurar y desintoxicar el organismo. Entre ellas se encuentran las pectinas, gomas y los mucílagos entre otros. La fibra soluble, retrasa el vaciamiento gástrico y por ello, reduce el tiempo de la elevación de la glucosa en sangre entre las comidas. Esto nos ayuda a regular el apetito. Por el contrario, la fibra insoluble está compuesta por celulosas, lignina y hemiceluosa que no se disuelven en agua y realizan una función de barrido del intestino ayudándonos a limpiarlo de impurezas. Ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre, ya que la fibra insoluble aumenta la excreción de los ácidos biliares que se encargan de la digestión de las grasas para degradarlas y que el organismo no las absorba.

Su alto contenido en fibra es muy beneficioso para los problemas de gastritis y por supuesto para el estreñimiento ya que tiene propiedades laxantes y regula el tránsito intestinal.

Aumenta el metabolismo favoreciendo la quema grasa para obtener energía y de esta forma conseguiremos perder esa grasa subcutánea que tiene el organismo acumulada de una forma más fácil. Esto es debido a que tiene alto contenido en vitamina A que favorece la oxidación de las grasas en el organismo siendo más fácil su eliminación.

En cuanto al aporte nutricional, el calabacín es un alimento que destaca por su contenido en vitamina C, carotenoides y agua.

Vitamina C. Aporta propiedades antioxidantes que ayudan a neutralizar los radicales libres y a eliminar determinadas sustancias tóxicas, reduciendo la probabilidad de desarrollar cáncer. La vitamina C inhibe además el crecimiento de bacterias dañinas para el organismo, favorece el sistema inmunitario, previene enfermedades vasculares al reducir la tensión arterial, y es empleada en tratamientos contra alergias como el asma o la sinusitis. En cuanto al desarrollo del organismo, esta vitamina tiene un destacado papel en el mantenimiento de cartílagos, huesos y dientes, ayuda a la absorción del hierro, y es imprescindible en la formación de colágeno, por lo que previene contra afecciones de la piel y contribuye a la cicatrización de heridas y quemaduras. También mejora la visión y reduce la posibilidad de aparición de glaucoma y cataratas, además de combatir el estreñimiento por sus propiedades laxantes.

Carotenoides. Actúan como antioxidante previniendo el envejecimiento celular y protegiendo el organismo frente a los radicales libres y la aparición de cáncer, a la vez que se aumentan la eficiencia del sistema inmunitario y se reducen las probabilidades de ataques cardíacos. Los carotenos son también requeridos por nuestro organismo para la formación de la vitamina A.

El resto de nutrientes presentes en menor medida en este alimento, ordenados por relevancia de su presencia, son: vitamina B9, potasio, vitamina B, fibra, vitamina B2, magnesio, vitamina B6, hierro, calcio, fósforo, hidratos de carbono, yodo, vitamina A, proteínas, vitamina B3, zinc, calorías, selenio, ácidos grasos poliinsaturados, grasa, vitamina E y K, ácidos grasos monoinsaturados, ácidos grasos saturados y sodio. También posee ácido fólico, necesario para la división celular.

Dentro de los minerales que posee es muy interesante que contiene yodo, ya que ayuda a la glándula tiroides a segregar las hormonas más importantes para el metabolismo, por lo que nos ayudará a que nuestro metabolismo se encuentre trabajando a pleno rendimiento.

– Tiene efecto diurético debido a ser rico en potasio y pobre en sodio, lo que favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo.

– Es beneficioso en caso de hipertensión, hiperuricemia y gota, cálculos renales, en caso de retención de líquidos u oliguria (producción escasa de orina).

Favorece el crecimiento muscular gracias a su alto contenido en potasio, lo cual favorece el desarrollo de los músculos durante el proceso de crecimiento de los más pequeños.

Mantiene sanas las funciones cerebrales. El fósforo que contiene es genial para el cerebro, y mantiene en perfecto funcionamiento todas las funciones que debe desarrollar nuestro cerebro.

Permite formar huesos fuertes gracias al calcio permitiendo un equilibrio estupendo para la formación de huesos fuertes y sanos. Como este alimento contiene bastante fósforo, el efecto es mucho más fuerte. Estos dos minerales no pueden faltar durante la etapa de crecimiento de los más pequeños.

Perfecta durante el embarazado ya que fortalece la conexión del cordón umbilical y la perfecta formación del feto. Durante el periodo de lactancia, gracias a la vitamina B9, favorece la formación de la leche materna.

Efecto hidratante por su estupendo contenido en vitamina A, resulta una verdura que hidrata nuestra piel, impidiendo que se reseque.

Favorece la circulación de la sangre. Con la vitamina K se forman nuevos glóbulos rojos que permiten que la sangre fluya mejor por nuestras venas, impidiendo la aparición de problemas cardiovasculares.

Para poder obtener todos sus beneficios, el calabacín debe ser cocido al vapor aunque también se puede comer crudo. Debes saber que estos aportes los podemos obtener cuando el vegetal está en su punto óptimo de madurez, en cambio si ya está bien madura su contenido de fibra es mayor.

 El calabacín se debe comer fresco y es recomendable no guardarlo más de cinco días en el refrigerador, pues se corre el riesgo de que se pierdan todos sus aportes benéficos. Después de este tiempo es mejor dedicarlos a la preparación de sopas y cremas o tortillas.
Al guardarlos, conviene también mantenerlos separados de frutas y tomates, ya que estos últimos desprenden el gas llamado etileno, que puede acelerar el deterioro del calabacín. Otra opción es escaldarlos entre tres y cinco minutos para destruir su carga enzimática, que puede alterarlo, y a continuación introducirlos en el congelador.

Cuando vayas a comprarlos, trata de que sean de color verde intenso y firmes al tacto. Son mejores los pequeños porque tienen menos pepitas y su carne es más tierna. El corte del tallo ha de ser fresco y reciente. No es necesario pelarlos cuando se trata de piezas tiernas y basta con rasparlos ligeramente y luego enjuagarlos.

Las propiedades nutricionales del calabacín son increíbles, ¿verdad? Es un alimento que se puede preparar de muchas formas y nunca perderá sus nutrientes, así que no dudéis en incluirlo en vuestra dieta.