nutricionista-madridEl primer paso que debemos dar para combatir la celulitis es conocer a la perfección a nuestro enemigo. ¿Te has preguntado alguna vez que es la celulitis?

Es conocida también como “piel de naranja”, afecta a más del 80% de las mujeres, sin distinguir entre edad ni cuerpo e incluso un porcentaje de los hombres, aunque menor, sufren sus consecuencias.

La celulitis es una alteración de la piel que se forma a partir de una acumulación de grasa, líquido y toxinas que se depositan entre la piel y el músculo. Esto crea algunos hoyuelos debido al empuje que se produce contra el tejido conectivo, causando que la piel se arruge.

Debemos tener presente que la celulitis no es sólo un problema estético, sino que también tiene relación con la salud, ya que esa acumulación puede hacerse más grande y oprimir los vasos sanguíneos, impidiendo la eliminación de toxinas y residuos de nuestro cuerpo.

Suele producirse de forma localizada en zonas como los muslos, cadera, barriga…, y en algunos casos puede ser incluso dolorosa.¿Sabías que existen diferentes tipos de celulitis?

Celulitis blanda: es la más común de todas y tiene un aspecto gelatinoso y flácido, que se hunde al tocarla y se observa como se mueve con los cambios posturales. No suele ser dolorosa pero si provoca sensación de pesadez. Casi siempre se localiza en los muslos y glúteos y suele darse en personas que han adelgazado demasiado y en muy poco tiempo o que no realizan ejercicio físico.

Celulitis compacta: es el peor tipo de todas y se reconoce fácilmente ya que es difícil de pellizcar… La piel se presenta endurecida y muy sensible frente a cambios de temperatura provocando sensación de frío o calor en el área afectada. Es la más dolorosa y puede provocar estrías. Este tipo suele presentarse en personas jóvenes y de complexión robusta.

Celulitis edematosa: es la menos común y se presenta en las piernas, las cuales se hinchan y engordan adoptando un aspecto totalmente recto, observando que la parte inferior de la figura es mucho más ancha que la superior. Además puede resultar un poco dolorosa al tacto y pueden observarse, al mismo tiempo, características de las anteriores. Este tipo de celulitis es la que tiene más fácil tratamiento.

¿Por qué aparece la celulitis?

Su aparición tiene relación con numerosos factores como la predisposición genética, un metabolismo lento, la obesidad, el abuso del tabaco, alcohol, estrés, nerviosismo, problemas circulatorios, estreñimiento, una vida sedentaria, cambios hormonales, el grosor de tu piel, deshidratación… y por supuesto, con una mala alimentación.

Te propongo una serie de consejos que te ayudarán a prevenir y reducir la antiestética celulitis:

–          Bebe agua. El agua elimina las toxinas del organismo además de mantenernos hidratados. Es recomendable 2 litros diarios aproximadamente.

–          Come relajadamente y no te saltes ninguna comida (5 tomas diarias).

–          Toma fibra, te ayudará a que tu sistema digestivo funcione bien y elimine sin problemas todos los residuos. En las frutas, verduras y pan integral puedes encontrarla.

–          Evita las bebidas con gas aunque veas su etiqueta de bebida “light”.

–          Olvídate del alcohol. Además de tener un alto valor calórico y aportar calorías vacías, estimula la aparición y desarrollo de la celulitis pues se transforma directamente en grasa.

–          Elimina la cafeína y el tabaco ya que ambos comprimen los vasos sanguíneos.

–          Ten cuidado con el abuso de los condimentos, sobre todo de los picantes, ya que contribuirán a la acumulación de toxinas y retendrás líquidos.

–          Controla tu consumo de café porque es un potente estimulante que induce al ahorro energético acelerando tu metabolismo. Pero cuidado! No te ayudará a adelgazar sino todo lo contrario dejará toxinas en tu organismo difíciles de eliminar.

–          Reduce el exceso de sal en tu dieta. Como ya sabes provoca retención de líquidos y por tanto nada beneficiosa para evitar la celulitis. Y despídete de los alimentos ahumados y salazones. En cambio, las hierbas aromáticas y el limón nos pueden ayudar a condimentar nuestros platos.

–          Acostúmbrate a cocinar siempre sin grasa, puedes preparar tus platos a la plancha, al horno, al papillote o cocido.

–          Olvídate de los alimentos con mucho azúcar, sus procesos digestivos suelen ser complejos y facilitan la aparición de toxinas que degeneran el tejido adiposo. En consecuencia, favorecen el aumento de peso y la aparición de la celulitis.

–          Evita el consumo de hidratos de carbono de absorción rápida como las harinas refinadas, los dulces o los azúcares. Cuidado con los helados o bollos industriales!, pueden estar cargados de grasas “trans”.

–          Evita aquellos alimentos portadores de grasas animales en alta cantidad como las mantequillas, los embutidos o las carnes grasas y los que contengan muchas grasas vegetales como el aguacate.

–          Es interesante que refuerces la ingesta de potasio en tu dieta, tomando alimentos como coles o berenjenas, o los frutos secos.

–          Toma frutas cítricas con regularidad ya que tienen alta concentración de vitamina C, que es un potente antioxidante y además refuerza los vasos sanguíneos y ayuda a controlar los edemas venosos. Frutas como la piña, la papaya o la uva roja también te ayudarán en la lucha contra la celulitis.

–          Come vegetales y hortalizas de manera habitual, como las espinacas, el apio, los puerros…

–          Evita el estrés y la ansiedad.

–          Es importante que junto con los hábitos de alimentación dediques tiempo a realizar ejercicio de tipo aeróbico, correr, natación, tenis, montar en bicicleta… Con ello tonificarás tus músculos y ayudarás a tu cuerpo a reducir esa grasa rebelde.

–          No usar prendas demasiado ajustada ni cruzar las piernas cuando estés sentada ya que también dificulta la circulación, propiciando la celulitis en muslo y caderas.

–          No adelgazar bruscamente.

–          Mantén tu piel hidratada y aplícate masajes, estimularás la piel consiguiendo mejorar la circulación de la sangre y remover los cúmulos de grasa.

–          Evita baños muy caliente y en su lugar deja que los chorros de agua fría hagan sus beneficios.

–          Túmbate con las piernas en alto, así además de un merecido descanso conseguirás mejorar tu circulación.

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