Si hay una manera fácil y jugosa de comer pescado es hacerlo a la sal.

Esta técnica culinaria es antiquísima se cree que de origen púnico y hace que los alimentos queden muy jugosos y tiernos.

El pescado debe ser muy fresco, limpio y sin eviscerar para impedir que entre sal en su interior.

Lo mejor es pedir a nuestro pescadero de confianza que nos lo prepare para hacer a la sal.

Ingredientes:
-2 doradas de unos 300-400 gramos de peso.

-2 kg de sal marina gruesa, sin refinar.

Elaboración:

Calentamos el horno a unos 200ºC, secamos las doradas con papel de cocina y ponemos una capa de sal en la base de la bandeja del horno de aproximadamente 1 cm de grosor.

Colocamos las doradas, limpias y secas, sobre la capa de sal y las cubrimos completamente con un capa de sal gruesa. Este paso es muy importante, el pescado debe quedar completamente cubierto con sal.

Introducimos el pescado en el horno a 250º durante aproximadamente 25-30 minutos, si os gusta el pescado más hecho, podéis dejarlo un poco más de tiempo.

Para servirlo, lo primero es quitar la capa de sal. Con una cuchara daremos unos golpecitos en un lateral del pescado y levantamos las costra de sal a la que quedará adherida la piel. Después vamos sacando los filetes ya limpios y sin espinas y los colocamos en una fuente de servir.

El pescado a la sal debe servirse recién hecho y en el caso de quedar algo crudo se puede volver a meter en el horno, ya sin la capa de sal, hasta que esté a nuestro gusto.

Finalmente añadimos un chorrito de aceite y ya podemos disfrutar de este plato con todo su sabor.