Cómo saber si un huevo es fresco:
Lo primero para que un huevo se consuma fresco, es hacerlo dentro de su fecha de consumo preferente, aproximadamente unos 28 días desde la puesta. Es preferible tomarlo cocido cuando la fecha de caducidad esté cerca.
Si introducimos un huevo en agua y éste se hunde es que estará fresco. Según pasan los días, el agua del interior del huevo se va evaporando por sus poros y se van produciendo diferentes reacciones químicas que hacen que se produzcan gases en su interior, la cámara de aire va aumentando de tamaño y el huevo pesa menos y flota. Cuanto más flote el huevo menos fresco será.
Cuando se casca un huevo fresco, la clara no debe dispersarse demasiado de la yema. La cámara de aire que existe en la parte interior de la cáscara será más pequeña cuanto más fresco sea.
Al partir por la mitad un huevo cocido cuanto más céntrica encontremos la yema más fresco será el huevo. Un color grisáceo en la yema nos indica que se ha prolongado demasiado su cocción, pero no tiene que ver con la frescura del huevo.
Cómo evitar sufrir una salmonelosis:
La salmonelosis es una toxiinfección bacteriana que se transmite cuando se manipulan de manera incorrecta alimentos, siendo el más famoso el huevo. Las gallinas europeas están vacunadas contra la salmonella, pero debemos seguir unos consejos para evitar contaminarnos:
-No lavar el huevo, su cáscara es porosa y puede hacer que penetren en ella microorganismos.
-No separar la yema de la clara con la cáscara, ni cascar le huevo en el mismo recipiente donde lo vamos a batir.
-Tener cuidado de no mezclar alimentos cocinados con huevo crudo.
-Cocinar el huevo de forma adecuada para destruir los microorganismos.
-No consumir crudo y tratar de cuajar siempre bien las tortillas o revueltos.
-Mantener los platos cocinados con huevo en el frigorífico, sobre todo en días calurosos.
Cómo debemos conservar los huevos:
Un huevo fresco dura aproximadamente unas 4 semanas desde el momento de la puesta. Debemos mantener los huevos a la misma temperatura y no consumir aquellos que aparezcan rotos o agrietados.
En casa debemos mantener los huevos refrigerados en su envase original y no en la parte destinada a ellos, así evitaremos la capatación de olores o sabores de otros alimentos y evitaremos los cambios bruscos de temperatura al abrir la puerta del frigorífico. Debemos sacar los huevos justo en el momento en que vayamos a utilizarlos.
La razón por la que en los supermercados se almacenan sin refrigeración, es porque al ser muy sensibles a los cambios de temperatura bruscos si se mantuviesen refrigerados el huevo podría sufrir alteraciones desde que los compramos hasta que llegamos a casa.
Cantidad de huevos recomendada a la semana:
Lo normal sería consumir unos 3-4 huevos semanales, aunque esta recomendación podría aumentar en personas que realicen mucho ejercicio físico.
Al ser un alimento tan versátil, acompaña a multitud de platos, ya sean rebozados, bizcochos, ensaladas, natillas, croquetas….etc. Por tanto su consumo puede verse algo aumentado. Diversos estudios ponen de manifiesto que el colesterol no afecta tanto a las tasas de colesterolemia como se creía, si no más bien la proporción de ácidos grasos saturados e insaturados.
El huevo es un alimento nutritivo, de fácil digestión y de muy buena aceptación; por tanto es muy recomendable en las etapas de crecimiento, en el embarazo y lactancia, en enfermos que no tengan apetito y en personas mayores.
Digestibilidad del huevo:
El huevo se digiere mejor una vez cocinado porque se aprovechan mejor sus cualidades nutricionales cuando sus proteínas han coagulado. El cocido al no llevar grasas añadidas tiene una digestión más fácil que el frito, debemos evitar consumirlo crudo al tener un menor valor nutricional. Si no nos gusta el huevo cocido y queremos evitar el frito al llevar más grasas podemos tomar el huevo escalfado.
El huevo tiene muchos enigmas, ¿alguno más que hayáis oido?

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