Este pescado azul, que vive en aguas cálidas es muy recomendable para toda la población y en especial para niños, embarazadas y lactantes por su elevado valor nutritivo.
Lo mejor es consumirlas a la brasa o a la plancha junto con la espina, para beneficiarnos de todo su valor nutritivo y no aumentar su contenido graso.
Sus proteínas son de elevado valor biológico, donde los aminoácidos lisina y triptófano abundan.
Su valor energético son 169 Kcal/100g y su contenido graso varía de unas épocas a otras entre un 8-10%. Es muy importante su contenido en ácidos grasos ω3 que nos ayudan a controlar los niveles de triglicéridos y colesterol y son protectores frente a enfermedades cardiovasculares.
En cuanto a vitaminas destaca su contenido en A, D, E y B12, los minerales que más abundan son hierro, fósforo, potasio, magnesio y calcio siempre que se consuma la espina.
La única contraindicación es a aquellas personas que sufren de gota, ya que son muy ricas en purinas, sustancias que se transforman en ácido úrico.
Es uno de los pescado más populares y consumidos en España y en verano es cuando mayor contenido graso tiene y por eso su sabor es más intenso en esta época.
Existen múltiples formas de cocinarlas, asadas, en papillote, rebozadas, fritas, a la brasa, al espetón, en escabeche y por supuesto también en conserva.
Es recomendable tomar pescado azul todas las semanas, es verdad que algunas especies grandes como el pez espada y el atún poseen una elevada cantidad de metales pesados sobre todo mercurio, por eso no se recomiendan en embarazadas y niños pequeños.

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