Es una fruta de sabor dulce y suave, de origen tropical que cada vez está siendo más consumida en nuestro país.
Es muy saludable y posee numerosas propiedades beneficiosas, destacando su digestibilidad. De hecho, en países como México es conocida como la «fruta de la salud».
Facilita la digestión después de las comidas al contener una enzima llamada papaína, que ayuda a descomponer de proteínas, acelerando el proceso digestivo, evitando la formación de gases y la gastritis. También posee propiedades anti-ácidas y ayuda a eliminar parásitos intestinales como las amebas.
Sus propiedades analgésicas hacen que sea recomendable cuando se sufren gastroenteritis, diarreas, úlceras o síndrome de colon irritable.
Es muy indicada para regímenes dietéticos por su bajo contenido calórico (41 Kcal/100g) y su elevada cantidad de fibra. También es rica en agua y potasio que ayudan a combatir la retención de líquidos.
Destaca su contenido en vitaminas del grupo B, sobre todo B1, B2 y B3 que ayudan a proteger la piel y el cabello, y además regulan el aparato nervioso y digestivo.
Sus propiedades antioxidantes y su protección de la función visual viene dada por su alto contenido en vitaminas A y C.
Los minerales que más destacan por su contenido son: calcio, sodio, potasio, fósforo y magnesio.
Una buena papaya se caracteriza por no ser muy verde, su cáscara debe ser tersa y firme y su color anaranjado con algún toque de verde. Se puede conservar en el frigorífico, pero al ser una fruta muy perecedera se aconseja consumirla a los dos días de ser comprada para que mantenga todas sus propiedades.
Lo más usual es consumirla como fruta y es muy común para preparar batidos, helados o yogures con ella, debido a su dulce sabor.
Para mí, la papaya es una fruta indispensable en mi dieta, ¿tú ya la has probado? si al respuesta es no ¡¡debes hacerlo!! ¡ahora ya sabes todos los beneficios que nos aporta!
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