No nos engañemos, la dieta mediterránea ha desaparecido de la mayoría de los hogares españoles, o quizás nunca haya existido.
Fue un fisiólogo norteamericano llamado Ancel Keys quién «la descubrió» en los años 80. Realizó varios estudios epidemiológicos que relacionaban el colesterol con las enfermedades coronarias observando como en los países mediterráneos la mortalidad por enfermedades coronarias era menor y lo atribuyó a nuestra dieta bautizándola con el nombre de dieta mediterránea.
Esta dieta es el modo de alimentarse de los países de la cuenca mediterránea especialmente España, Francia, Italia, Grecia y Malta. Se supone que nos ha sido transmitida de generación en generación y forma parte de nuestro estilo de vida.
Sus características principales son un alto consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan, pasta y arroz; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos y huevos y pequeñas cantidades de carnes rojas. El aceite de oliva es la fuente principal de grasa y se consume en las comidas pequeñas cantidades de vino. La práctica de ejercicio moderado pero diario y el clima agradable que nos rodea también forman parte importante.
Todo esto hace que la dieta mediterránea a parte de ser equilibrada y variada, posea numerosos beneficios, como su alta proporción de ácidos grasos monoinsaturados, de hidratos de carbono complejos, de fibra, de antioxidantes, de vitaminas, de minerales….
Se le atribuyen propiedades saludables como una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, un menor riesgo de deterioro cognitivo durante el envejecimiento, la mejora del desarrollo embrionario y fetal, y se asocia a también a un menor índice de obesidad y por tanto a un menor riesgo de sufrir diabetes e hipertensión.
Por tanto seguir un régimen de dieta mediterránea mejora considerablemente nuestra calidad de vida.
Pero…¿esta dieta es ahora típica de la zona mediterránea?, la respuesta es NO. En nuestra sociedad consumimos carnes, pescados y huevos en abundancia y menor cantidad de vegetales frescos y legumbres. También nos encontramos con numerosas ofertas de platos preparados y alimentos funcionales que ayudan todavía más a no seguir con la que se supone es nuestra dieta.
La dieta mediterránea es una de las más equilibradas y además posee un efecto cardioprotector. El propio Ancel Keys llevó a la práctica esta dieta y dicen que por ello llego a la centena.
¡¡A partir de ahora más vegetales y menos proteínas, debemos hacer honor a nuestra dieta!!

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