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Nada más confirmar la gran noticia son muchas las dudas que se presentan y una de ellas tiene que ver con la alimentación. ¿Qué se puede comer?, ¿qué no?, ¿qué es lo más recomendable para el futuro bebé?, ¿cómo se puede controlar el aumento de peso?, ¿cuánto peso es recomendable coger?, etc.

Sin duda la futura mamá debe llevar un estilo de vida saludable. El mejor regalo que le puedes hacer a tu bebe es tomarte la vida con más calma y de una forma más saludable (dejar de fumar, no beber alcohol,…).

La dieta durante el embarazo no se diferencia demasiado de como debería ser para la población sana, pero hay unas recomendaciones que conviene tener en cuenta.

-Evitar el alcohol:

El consumo de alcohol se debe evitar una vez que se sepa que se está embarazada. Yo como nutricionista nunca recomiendo a ningún cliente el consumo de alcohol y mucho menos a una embarazada, ya que el alcohol atraviesa la placenta. Hay que tener en cuenta que el feto tarda mucho más en metabolizar el alcohol que la propia madre, situación nada beneficiosa para él.

-Controlar la ingesta de cafeína:

Se debe controlar el consumo de cafeína a unos 200 mg diarios, es decir lo que vienen siendo dos tazas de café aproximadamente o un té y dos latas de Coca cola light.

El café es un excitante capaz de atravesar la placenta y que se asocia a un mayor riesgo de sufrir un aborto o tener bebés con bajo peso al nacer.
Además la cafeína es una sustancia con propiedades diuréticas lo que facilita la eliminación de determinados minerales muy importantes durante el embarazo como es el calcio.

-Consumo de frutas y verduras:

Los vegetales crudos que consuma una embarazada deben estar muy bien lavados y desinfectados correctamente, para esto, debemos sumergirlos en agua con lejía de uso alimentario durante 20 minutos y después aclararlos muy bien con agua del grifo.

Se debe evitar el consumo de ensaladas o gazpachos que estén elaborados fuera de casa sobre todo cuando es verano, ya que con el calor profileran los agentes patógenos más fácilmente.

Estas advertencias son para evitar la listeriosis, la cual es una infección que se puede contraer al comer alimentos contaminados con la bacteria Listeria monocytogenes, bacteria a tener muy en cuenta cuando se está embarazada.

-Consumo de pescado y mariscos poco cocidos:

El sushi, el salmón ahumado, las ostras, el ceviche, o un carpaccio de pescado deben dejarse aparcados junto con el alcohol. De esta manera, evitaremos posibles infecciones causadas por bacterias y parásitos.
Una muy buena recomendación es SIEMPRE congelar el pescado antes de comerlo.

-Consumo de peces grandes:

Se debe limitar el consumo de pescados como el emperador, atún rojo, tiburón y caballa gigante, entre otros, debido a su elevado contenido en mercurio. Yo recomendaría tomarlos una vez al mes aunque existen otros pescados con menor cantidad de mercurio que podemos consumir sin peligro como son las sardinas, el rodaballo, atún blanco de lata o salmón.

Casi todos los peces acumulan mercurio en su organismo pero si los peces más grandes se alimentan de peces más pequeños,… es lógico que por este motivo acumulen más.
Un exceso de mercurio puede dañar el sistema nervioso central del bebé.

-Consumo de carnes y embutidos:

Lo primero y más importante es conocer mediante un análisis de sangre si la madre ha pasado ya la toxoplasmosis (enfermedad infecciosa ocasionada por el parásito  Toxoplasma gondii que puede causar infecciones leves y asintomáticas). Si la madre no ha pasado dicha enfermedad, lo siento pero le ha tocado tener especial cuidado con ciertos alimentos.

La toxoplasmosis contraída durante el embarazo puede provocar un aborto espontáneo y los bebés pueden nacer con retraso mental y problemas físicos. Por ello:

-Se deben evitar las carnes crudas y poco cocinadas, ya que el parásito se elimina al superar los 72ºC, así que… ¡nada de solomillos poco hechos!.

-Evitar el embutido, los patés y el jamón serrano que no estén bien cocinados. Por lo tanto puedes consumir embutido si lo cocinas como por ejemplo, junto con una legumbre.

Es cierto que un jamón bien curado (más de 24 meses) no debería contener dicho parásito (por efecto del salado) pero es muy difícil determinar qué piezas han pasado correctamente una curación adecuada y siempre existe ese riesgo. Además, el escaso consenso que existe sobre este tema hace que continuemos recomendando no comerlo a aquellas mujeres que no hayan pasado la toxoplasmosis.

-Consumo de quesos:

Cualquier producto lácteo preparado con leche fresca no debe ser consumido por una embarazada. Se debe mirar muy bien el etiquetado y comprobar que se ha utilizado leche pasteurizada.

Los quesos blandos tipo feta, brie, camembert o quesos como el roquefort o el queso azul, pueden estar contaminados y se deben evitar, por tanto, es mejor consumir quesos duros o quesos en los que haya utilizado leche pasteurizada.

Las futuras mamás o las que ya lo habéis sido… decidme… ¿hábeis seguido estas recomendaciones?